Cargar el coche no es solo una cuestión de velocidad. Es también una cuestión de infraestructura, coste y conveniencia. Con ese argumento, CATL presentó el 21 de abril la evolución de su ecosistema de reabastecimiento energético: la integración total de la carga ultrarrápida con el intercambio de baterías en un único sistema, bajo el nombre Super Swap & Charge.
Dos tecnologías, una sola parada
El concepto no es nuevo —CATL lleva años desarrollando su red Choco Swap de intercambio de baterías para turismos, con 1.470 estaciones operativas en 99 ciudades chinas a día de hoy—, pero la novedad es la integración arquitectónica con la carga ultrarrápida Shenxing. Cada estación pasa a ser simultáneamente un punto de intercambio de batería en 99 segundos y un hub de carga de alta potencia.
La ventaja técnica que CATL subraya es la eficiencia energética. Los sistemas actuales de carga ultrarrápida con almacenamiento intermedio implican dos transferencias de energía: de la red al almacenamiento, y del almacenamiento al vehículo. Cada transferencia conlleva pérdidas. El nuevo sistema de CATL, con subestaciones compactas compartidas, elimina una de esas transferencias y reduce las pérdidas en más de 13 puntos porcentuales. En términos prácticos: de cada 100 kWh que salen de la red eléctrica, el usuario recupera 13 kWh adicionales en el vehículo. Entre 65 y 120 km más de autonomía por carga, sin coste extra.
La batería que genera dinero
La parte más llamativa de la presentación fue la propuesta de valor para los usuarios de Choco Swap: a partir de la segunda mitad de 2026, podrán vender electricidad de vuelta a las estaciones en los momentos de mayor precio en la red. La diferencia de precio repercute directamente en el usuario. Según Yang Jin, responsable del negocio de intercambio de baterías de CATL, el ingreso diario puede cubrir el coste del alquiler de la batería e incluso los gastos de la compra. V2G —la tecnología de vehículo a red— deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una línea de ingresos real para el conductor.
Para soportar todo esto, CATL lanza la batería Choco Swap número 26, con arquitectura de 800V de alta tensión y una capacidad inicial de 75 kWh, compatible con los vehículos BC de 800V. La batería mayor capacidad llegará más adelante. Con la incorporación de SAIC-GM-Wuling al ecosistema, la red Choco Swap pasará a cubrir también los segmentos A y B, consolidándose como una plataforma de intercambio verdaderamente generalista.
El objetivo para finales de 2026 es ambicioso: cerca de 4.000 estaciones Super Swap & Charge operativas, en 190 ciudades, con una red de autopistas de 12 ejes verticales y 11 horizontales. Para 2028, la meta son 100.000 unidades de infraestructura energética interconectadas, abiertas a cualquier marca bajo tres principios: tecnología compartida, interoperabilidad y coinversión.

Comentario ElecTrips
El modelo de intercambio de baterías lleva años siendo un debate inconcluso en la industria: ¿tiene sentido estandarizar baterías entre marcas o cada fabricante seguirá su propio camino? La apuesta de CATL responde a esa pregunta con hechos: once fabricantes de automóviles y 18 marcas ya están dentro del ecosistema Choco Swap. La escala importa. En España y Europa, el modelo de intercambio de baterías no ha tenido traction real hasta ahora. Pero la combinación de velocidad de reabastecimiento, eficiencia energética superior y la posibilidad de generar ingresos con la batería es un argumento difícil de ignorar. Si CATL consigue exportar este ecosistema más allá de China, el debate sobre cómo recargamos nuestros coches tendrá que replantearse desde cero.





