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600 km eléctricos y 2.000 de autonomía total: la nueva batería de CATL para híbridos enchufables hace casi irrelevante el motor de combustión

Hay un dato en la presentación de CATL del 21 de abril que resume mejor que cualquier otro lo que representa la segunda generación de la batería Freevoy: cuando un híbrido enchufable supera los 600 km de autonomía eléctrica pura, la tasa de uso del motor de combustión se desploma por debajo del 1%. El extensor de autonomía, en la práctica, deja de ser necesario.

Eso es lo que CATL propone con la Freevoy II: convertir el PHEV en un coche eléctrico de facto, con la red de combustible como red de seguridad para quien la necesite, no como recurso habitual.

De 400 a 600 km: un salto que cambia el uso real del vehículo

La primera generación de la Freevoy, lanzada hace dos años, estableció los 400 km de autonomía eléctrica como nuevo estándar para los híbridos enchufables. Según CATL, más del 95% de los PHEVs vendidos en China con más de 300 km de autonomía eléctrica llevaban esa batería. La segunda generación sube el umbral a 600 km en la versión NCM, y a 500 km en la versión LFP, con carga a 10C de serie en toda la gama.

Con 600 km eléctricos y el extensor activo, la autonomía combinada supera los 2.000 km. Para el uso cotidiano —desplazamientos urbanos, trayectos interurbanos habituales— el motor térmico apenas intervendría. La Freevoy II incorpora además un nuevo sistema que CATL denomina super híbrido: una mezcla de materiales LFP y NCM integrada a nivel de polvo micrométrico dentro de la misma celda, lo que eleva la densidad energética del sistema LFP hasta los 230 Wh/kg y amplía la autonomía en más de un 15% respecto a un LFP convencional del mismo peso.

Para el campo: potencia cuando más se necesita

La Freevoy II no solo está pensada para el uso urbano. CATL dedicó una parte relevante de la presentación al uso off-road, un segmento donde los PHEV son especialmente populares. El problema habitual en estos vehículos es la caída de potencia cuando la batería baja del 40%: a partir de ese punto, la respuesta del motor eléctrico se degrada, y por debajo del 20% escalar una pendiente de 20 grados se convierte en un problema.

La Freevoy II entrega 1,5 MW de potencia pico a plena carga y mantiene 1,2 MW incluso al 20% de carga. Más de tres veces la potencia necesaria para salir de un arenal o escalar un desnivel exigente, según los escenarios de uso que CATL detalla en el evento.

En resistencia mecánica, la batería soporta 1.500 julios de impacto en el fondo del pack —diez veces el estándar nacional chino— y aguanta sumergida en 2 metros de agua durante más de 200 horas consecutivas sin degradación. Casi ocho días bajo el agua.


Comentario ElecTrips

En España, el PHEV ha tenido siempre un problema de credibilidad: demasiados usuarios los conducían como coches de gasolina con una batería de adorno, porque la autonomía eléctrica real no justificaba el esfuerzo de cargar. Con 600 km eléctricos, ese argumento desaparece. El debate ya no es si merece la pena enchufarlo, sino si la red de carga pública está preparada para absorber una flota de PHEVs que, por fin, se comportan como eléctricos. La Freevoy II llega además en un momento en que el mercado híbrido enchufable en España está creciendo con fuerza. Si los fabricantes que usan baterías CATL traen esta generación a sus modelos europeos, el impacto en las decisiones de compra puede ser considerable.

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