Las baterías de los primeros Nissan LEAF que rodaron por España no van a un vertedero. Llevan años alimentando infraestructuras reales: desde la red eléctrica de Melilla hasta las terminales del aeropuerto de Fiumicino en Roma, pasando por el equivalente energético de 2.500 hogares japoneses cada día.
Nissan lleva más de una década construyendo un sistema que convierte las baterías de sus eléctricos en almacenamiento estacionario una vez terminada su vida útil en el vehículo. Lo hace a través de 4R Energy Corporation, la empresa que fundó junto a Sumitomo Corporation en 2010, con un planteamiento claro: que una batería que ya no da el rendimiento necesario para mover un coche siga siendo perfectamente útil para almacenar energía de la red.
El proyecto en Melilla: baterías usadas para 90.000 habitantes
El ejemplo más cercano para el conductor español está en Melilla. Allí, 48 baterías reutilizadas de Nissan LEAF —combinadas con 30 nuevas— forman un sistema de almacenamiento instalado en la central térmica de Endesa. Potencia total: 4 MW. Energía almacenada: 1,7 MWh. Capacidad suficiente para garantizar el suministro a los 90.000 habitantes de la ciudad durante entre 15 y 30 minutos ante una interrupción.
Para una ciudad como Melilla, aislada del sistema peninsular, eso no es un dato técnico: es resiliencia real.
En Roma, 84 baterías del LEAF en el aeropuerto más grande de Italia
En el aeropuerto de Fiumicino, 84 baterías de Nissan LEAF de tercera y cuarta generación —30 y 40 kWh respectivamente, recogidas de vehículos con alto kilometraje y devoluciones en garantía— se integran en el sistema de almacenamiento de energía del aeropuerto. Son parte del proyecto Pioneer, gestionado con el integrador Loccioni y con Enel. Junto a una planta solar de 55.000 paneles capaz de generar 31 GWh anuales, el objetivo es que Fiumicino alcance cero emisiones netas en 2030.
Que las baterías de un utilitario eléctrico terminen gestionando la energía del aeropuerto más transitado de Italia dice bastante del valor real que contienen.
Japón: 23 MWh para el equivalente a 2.500 hogares al día
En Hokkaido, el proyecto EV Battery Station Chitose va más lejos en escala. Con baterías suministradas por 4R Energy, el sistema tiene una potencia de 6 MW y una capacidad de 23 MWh, suficiente para cubrir el consumo diario de unos 2.500 hogares. Funciona como almacenamiento de apoyo a la red y facilita la integración de renovables en una región con alta generación eólica.
Qué significa esto para quien compra un eléctrico hoy
El argumento de la segunda vida de baterías lleva años circulando en los folletos de las marcas sin demasiada sustancia detrás. Nissan es uno de los pocos fabricantes que puede presentar proyectos en funcionamiento, con cifras reales y ubicaciones concretas.
Eso tiene una implicación directa para el comprador de un eléctrico en España: el valor residual de la batería no se agota cuando el coche deja de ser competitivo en autonomía. Mientras la industria trabaja en que ese valor se refleje en el precio de segunda mano —algo que 4R Energy está desarrollando activamente desde su planta en Fukushima—, al menos ya existe un destino digno para las baterías que salieron de circulación. En un mercado donde el miedo a la degradación de la batería sigue frenando decisiones de compra, los proyectos como estos son el argumento más sólido que existe.




