El Polestar 4 incorpora oficialmente la denominación coupé y llega actualizado con un chasis revisado de arriba abajo. El objetivo: más agilidad, más confort y mejor precisión de dirección. El precio de entrada se mantiene en 65.900 euros.
Más que un ajuste de suspensión
La revisión del chasis del Polestar 4 coupé no es cosmética. Todas las versiones —Rear motor y Dual motor— estrenan amortiguadores pasivos de alta capacidad, nuevos muelles, nuevas barras estabilizadoras y topes de rebote de poliuretano que sustituyen a los anteriores muelles internos. La dirección también se ha recalibrado.
El resultado, según la marca, es una conducción más controlada en cualquier situación. Los datos de aceleración no cambian: las versiones Dual motor de tracción total siguen llegando a los 100 km/h en 3,8 segundos. Rápido sigue siendo rápido.
La huella de carbono más baja de la gama Polestar
El Polestar 4 coupé llega a España con una huella de carbono de entre 19,4 y 20,7 tCO₂e dependiendo de la versión y del lugar de fabricación —Hangzhou Bay o Busan—. Son cifras que, según Polestar, lo convierten en el modelo con menor impacto ambiental de toda su gama.
La reducción respecto al lanzamiento inicial es de 1,1 tCO₂e en la versión Dual motor fabricada en China. No es una cifra enorme, pero sí es una mejora medible y declarada, lo que lo diferencia de los habituales anuncios de sostenibilidad sin datos concretos.

Gama más clara con nueva nomenclatura
Al igual que el Polestar 3, el modelo 4 adopta la estructura Rear motor / Dual motor con un pack Performance opcional para la versión superior. Los detalles visuales también cambian según el nivel: cinturones negros en la versión de acceso, con franja dorada en Dual motor y completamente dorados en la versión con pack Performance.
Para alguien que quiere un eléctrico rápido, con diseño diferencial y un ciclo de vida más limpio que la media, el Polestar 4 coupé tiene argumentos reales. Los 65.900 euros de precio de salida lo ubican en un segmento donde compite con el Audi Q4 e-tron, el BMW iX1 o el Mercedes EQA, aunque con más potencia y con una propuesta de diseño más arriesgada. Si Polestar consolida su red de servicio en España, tiene material para convencer.




