El CUPRA Raval ha entrado en producción en Martorell, donde la marca ha adaptado 160.000 m² de fábrica para dar forma al primer eléctrico diseñado, desarrollado y fabricado íntegramente en esta planta. Su llegada al mercado está prevista para este verano.
La Línea 1 de Martorell ha pasado por una transformación profunda para acoger este urbano eléctrico. La planta suma 1.000 robots nuevos y una plantilla formada específicamente en electrificación, además de procesos completamente renovados que afectan a cada etapa de fabricación.
Cómo se fabrica el CUPRA Raval
Entre las novedades del proceso destaca la prensa PXL, capaz de fabricar cuatro millones de piezas al año. La calidad del ensamblaje se controla con un sistema de medición inline absoluta, una tecnología pionera en Europa que combina cuatro robots con cámaras y seis sensores para comprobar y calibrar las mediciones del vehículo.
El montaje de los laterales de la carrocería corre a cargo de los llamados robots titán, de 2,5 metros de altura y capaces de manipular piezas de hasta 1.000 kg. La soldadura del techo, por su parte, se realiza en una cabina láser que la marca describe como una de las más rápidas del Consorcio Volkswagen.
En pintura, la fábrica incorpora el Horno KTL, el primer horno eléctrico de las instalaciones y con cero emisiones de CO₂, que permite explotar acabados como el Plasma iridiscente o el Manganese Mate.
La batería recorre 600 metros antes de montarse
Uno de los datos más relevantes para entender la lógica de fabricación de un eléctrico es el recorrido de la batería. Se produce en la planta de ensamblaje de sistemas de baterías de Martorell y viaja por un túnel de 600 metros hasta encontrarse con la plataforma del coche y el motor eléctrico, momento en el que se integra en la carrocería.
Es una imagen que resume bien el cambio de mentalidad industrial que exige un eléctrico: la batería ya no es un componente más que se monta al final, sino una pieza central que condiciona el propio diseño de la línea de producción.
El CUPRA Raval llegará este verano como la apuesta de la marca por el segmento urbano eléctrico, un terreno donde en España compite con modelos como el Citroën ë-C3 o el Renault 5. Este Raval nace en una fábrica pensada desde cero para coches eléctricos, no adaptada sobre la marcha. Y eso, en la práctica, suele traducirse en procesos más eficientes y, con el tiempo, en mejores costes de producción que pueden acabar repercutiendo en el bolsillo del comprador.




