La autonomía en autopista de un coche eléctrico siempre se queda por debajo de la que anuncia el concesionario. No es un defecto de tu coche ni una trampa de la marca: es física. CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, lo ha resumido en una serie de infografías que sirven de guía para entenderlo. Te las explicamos con números y te contamos qué puedes hacer para recorrer más kilómetros entre cargas.
Ciudad y autopista: al revés que en un coche de gasolina
Con un coche de combustión estás acostumbrado a lo contrario: gasta más en ciudad y menos en carretera. El motor térmico desperdicia combustible al ralentí, en cada arrancada y en cada frenada.
El eléctrico juega con otras reglas. En un atasco, el motor casi no consume, y al frenar recupera parte de la energía y la devuelve a la batería. Su terreno favorable es la ciudad. En autopista no hay frenadas que aprovechar y sí un rival que crece con cada km/h: el aire.
Por eso la cifra homologada engaña a quien viaja. El ciclo WLTP, con el que se calcula la autonomía oficial en Europa, dura media hora y tiene una velocidad media de unos 46,5 km/h. Solo pasa unos minutos por encima de los 100 km/h. Es una buena referencia para comparar coches entre sí, pero no describe un viaje a 120 km/h.
Un ejemplo con datos independientes: Green NCAP estima que el Kia EV4 recorre unos 608 km en ciudad y 476 km en autopista con buen tiempo, frente a los 625 km WLTP, como contamos en nuestro análisis de su informe. En autopista pierde algo más de una quinta parte de la autonomía que logra en ciudad.
El aire, el gran consumidor de energía en autopista
La primera infografía de CATL pone cifras a la resistencia aerodinámica. Toma como referencia los 60 km/h. A 90 km/h, el aire empuja contra el coche unas 2,3 veces más y la potencia necesaria para vencerlo se multiplica por 3,4. A 120 km/h, la resistencia es cuatro veces mayor y la potencia, ocho veces.
Las cuentas cuadran: la resistencia del aire crece con el cuadrado de la velocidad y la potencia para vencerla, con el cubo. Duplicar la velocidad es multiplicar por cuatro el empuje del aire y por ocho los kilovatios que tiene que entregar el motor solo para abrirse paso.

Ahora, el matiz que conviene tener claro: eso no significa que tu coche gaste ocho veces más a 120 que a 60 km/h. La propia CATL lo advierte en letra pequeña: son valores teóricos y no equivalen al consumo total. A 120 km/h recorres el doble de distancia en el mismo tiempo, así que la energía que el aire te cuesta en cada kilómetro se multiplica por cuatro, no por ocho. Y el aire es solo una parte del gasto: también están la rodadura de los neumáticos, las pérdidas del motor y la climatización. Lo que sí es verdad es que el aire es lo que más recorta la autonomía en autopista. En el caso del Renault Scenic E-Tech, calculamos que explica entre el 65 y el 70 % del consumo a 120 km/h.
El calor y los sistemas de a bordo también cuentan
La segunda causa que señala CATL es menos conocida. Para ir más rápido, la batería tiene que entregar más corriente, y la corriente que atraviesa cualquier conductor genera calor. Esas pérdidas crecen con el cuadrado de la intensidad. Además, el sistema de refrigeración tiene que trabajar para mantener la batería y el motor a buena temperatura, y también gasta energía. Las dos cosas restan autonomía en autopista, aunque mucho menos que el aire.
La tercera son los equipos de a bordo. CATL da unas cifras orientativas: unos 2 kW para la climatización, 30 W para el navegador y 80 W para el equipo de sonido. La conclusión es fácil: la música y el GPS no se notan, la climatización sí.
Aquí hay una paradoja curiosa. Esos 2 kW pesan más en un atasco que en autopista. Si haces la cuenta con la cifra de CATL, a 120 km/h la climatización suma unos 1,7 kWh cada 100 km. A una media de 20 km/h en ciudad, la misma potencia supone 10 kWh cada 100 km, porque tardas seis veces más en recorrerlos.
Lo que promete CATL desde la batería
Las infografías terminan con la parte comercial: lo que CATL dice que aportan sus baterías más recientes, que presentó en abril. La Qilin de tercera generación, de química NCM, alcanza 280 Wh/kg por celda. Según la marca, pesa 255 kg menos que un paquete LFP equivalente, y ese ahorro de peso reduce el consumo más de un 6 % cada 100 km.
La Shenxing de tercera generación, de química LFP, ataca el problema del calor: CATL asegura que la resistencia media de sus celdas es de 0,25 miliohmios, la mitad que la media del sector, y que su refrigeración por los laterales de la celda es un 20 % más eficiente. Menos resistencia significa menos pérdidas en forma de calor, tanto al conducir rápido como al cargar.
Son cifras del fabricante, y ninguna batería cambia la física del aire. Pero apuntan bien: un coche más ligero y una batería que se calienta menos desperdician menos energía en cada viaje.
Cómo estirar la autonomía en autopista
El consejo más eficaz es el más sencillo: levantar el pie. CATL recomienda viajar entre 95 y 115 km/h, una horquilla que en España encaja con el límite de 120 km/h de autopistas y autovías. En nuestro cálculo con el Renault Scenic E-Tech, pasar de 120 a 110 km/h estira cada tramo entre cargas unos 44 km, a cambio de unos cinco minutos más cada 100 km.
Con la climatización, CATL propone empezar en 22 °C y ajustar desde ahí. Si hace frío o calor, preacondiciona el habitáculo con el coche todavía enchufado: así la energía sale de la red y no de la batería.
Para las paradas, CATL aconseja localizar antes los cargadores de la ruta y recargar antes de bajar del 30 %. Es un margen prudente, útil si no conoces la zona o no sabes si el cargador estará libre. Cuando tienes el punto de carga confirmado, muchos conductores apuran algo más, y además la carga rápida suele ir más deprisa con la batería baja.
Por último, viaja ligero. Cada kilo de más cuesta energía en las subidas, y un cofre de techo o unas bicicletas en el techo empeoran la aerodinámica, justo donde más te penaliza en autopista. Revisa también la presión de los neumáticos: te lo explicamos en nuestros mitos sobre los neumáticos del eléctrico.
Entender de dónde sale la diferencia entre la ficha y la autonomía en autopista es la mejor forma de planificar un viaje sin sobresaltos. La próxima vez que compares coches, mira además del WLTP los consumos en autopista de las pruebas independientes: te dirán cuántos kilómetros vas a hacer de verdad entre una parada y la siguiente.


