Bajar la presión para agarrar más, fiarse del dibujo o creer que una rueda parada no envejece. Son algunos de los mitos sobre los neumáticos que Bridgestone repasa en una guía publicada hoy. Ninguno es exclusivo del coche eléctrico, pero en un eléctrico varios se pagan dos veces: en seguridad y en kilómetros de autonomía.
La razón la conoces si ya conduces uno. La batería añade peso, el par llega de golpe desde parado y cada pérdida por rodadura sale directamente de la batería. Las cuatro ruedas trabajan más que en un coche de combustión equivalente.
Presión: ni más agarre ni más autonomía
El mito más extendido, según Bridgestone, es que una presión más baja mejora el agarre. No es así. El neumático está diseñado para trabajar con una presión concreta. Por debajo de ella, la huella se deforma y el coche responde peor en una frenada o un cambio brusco de trayectoria. Además, la banda se gasta antes y de forma irregular.
La marca habla también de «consumo de combustible». En tu caso, eso se traduce en autonomía: más resistencia a la rodadura significa más kWh por cada 100 km. Es una pérdida silenciosa, porque el coche no avisa de que gasta más hasta que lo ves en la media del ordenador de a bordo.
Pasarse tampoco ayuda. Inflar de más puede recortar un poco la resistencia a la rodadura, pero reduce la adherencia, alarga la frenada y hace la rueda más vulnerable a baches y bordillos. La única cifra válida es la del fabricante del coche, que encontrarás en el manual, en el marco de la puerta o en la tapa del depósito. En muchos eléctricos, esa tapa es la de la toma de carga.
El sensor de presión que llevan los turismos nuevos ayuda, pero no sustituye a la revisión: avisa cuando la pérdida ya es apreciable. Revisa la presión en frío y antes de un viaje largo. También si el neumático es nuevo: creer que no lo necesita es otro de los mitos de la guía.
Dibujo, edad y pinchazos: lo que no se ve a simple vista
Que quede dibujo no significa que el neumático esté bien. La ley exige un mínimo de 1,6 mm en las ranuras principales (Reglamento General de Vehículos), pero Bridgestone recuerda que un neumático puede cumplirlo y haber perdido elasticidad. Lo llama «cristalizado»: conserva el dibujo y agarra peor. Cortes, grietas o daños en el flanco también cuentan, igual que las vibraciones o una frenada más larga de lo normal.
Lo mismo ocurre con el tiempo. Un coche que apenas se mueve no gasta la banda, pero el sol y los cambios de temperatura degradan el compuesto igualmente. La marca aconseja revisar cada año a partir de los cinco años y cambiar a partir de los diez, o antes si hay deterioro. La fecha está en el código DOT del flanco: te explicamos cómo leerla en nuestra guía sobre los números y letras de un neumático.
¿Y un pinchazo? No obliga siempre a cambiar la rueda: muchos se reparan con garantías si lo hace un profesional. Conviene tenerlo presente porque buena parte de los eléctricos no lleva rueda de repuesto, sino un kit antipinchazos. Si al final hay que sustituirlo, Bridgestone recomienda comparar la profundidad del resto. Una diferencia grande entre ruedas puede afectar al comportamiento y a los sistemas electrónicos del coche.
Por qué en muchos eléctricos se gastan antes las traseras
Otro mito: que todas las ruedas se desgastan igual. Bridgestone explica que en los coches de tracción delantera, la mayoría del mercado, se gastan antes las delanteras. Por eso recomienda rotarlas cada 10.000 km aproximadamente, según indique el fabricante.
Aquí el eléctrico cambia el guion. Muchos de los más vendidos en España empujan con las ruedas traseras: el Tesla Model 3 y el Model Y de propulsión, el MG4 o el Volkswagen ID.3. En ellos, el eje que sufre es el de atrás. Y algunos modelos montan medidas distintas delante y detrás, lo que impide cruzar las ruedas entre ejes. Antes de rotar, consulta el manual de tu coche.
Todo tiempo y «todos los neumáticos son iguales»
Los dos últimos mitos tienen que ver con la compra. Bridgestone recuerda que los todo tiempo con el pictograma 3PMSF sirven los doce meses, no solo en invierno. Además, están homologados para circular con nieve sin cadenas. Si te lo estás planteando, en ElecTrips ya analizamos cómo funcionan los neumáticos todo tiempo en un eléctrico.
El otro mito, que todos los neumáticos son prácticamente iguales, es el que más interés tiene para quien lo desmonta. Bridgestone vende neumáticos premium y defiende que la calidad, y no el precio, debe decidir la compra. Tiene parte de razón, pero no hace falta fiarse de la marca para comprobarlo: la etiqueta europea clasifica cada neumático por eficiencia energética, agarre en mojado y ruido. Esas tres letras dicen más que el logotipo.
Para un conductor eléctrico, la de eficiencia es la que más se nota en el día a día. Un neumático con buena clasificación y bien inflado no te dará más autonomía de la que homologa tu coche, pero evitará que pierdas kilómetros sin darte cuenta. Mirar las ruedas una vez al mes es de las formas más baratas de cuidar tu autonomía.


