Cuando un conductor eléctrico busca un punto de recarga rápida, la pregunta habitual es: ¿cuántos kW tiene este cargador? Es la pregunta lógica, pero incompleta. La velocidad real de carga depende de dos factores, no de uno. Y el que más se ignora es el del propio coche.
El cargador propone, el coche dispone
Un cargador de 150 kW no carga a 150 kW cualquier vehículo. Entrega hasta 150 kW, pero solo si el coche es capaz de aceptarlos.
La potencia de carga real siempre la fija el eslabón más débil de la cadena. Si tu coche acepta un máximo de 85 kW, da igual que el cargador tenga 150, 200 o 350 kW. Cargarás a 85 kW como máximo.
Esto tiene una consecuencia práctica importante: usar un cargador de alta potencia con un coche de carga limitada no es un problema, pero tampoco es una ventaja. No cargas más rápido. Solo ocupas una plaza que quizás necesitaba más otro vehículo.
El ejemplo más claro: BYD Dolphin Surf y Zunder
Lo que ves en este vídeo es exactamente eso. El BYD Dolphin Surf tiene una potencia máxima de carga de 85 kW en corriente continua. La estación de Zunder donde se conecta entrega hasta 100 kW. El resultado: la carga se produce a 85 kW, el techo que marca el coche.
No es un mal resultado. Para un urbano compacto como el Dolphin Surf, 85 kW es una cifra razonable. Pero ilustra perfectamente por qué el dato del cargador, solo, no te dice cuánto tardas en recargar.
La curva de carga: otro factor que nadie explica
Hay un tercer elemento que complica aún más el cálculo: la potencia de carga no es constante durante toda la sesión.
Los coches eléctricos cargan a máxima potencia solo en un tramo del estado de carga, generalmente entre el 20% y el 50% aproximadamente. A partir de ahí, el sistema de gestión de batería reduce la potencia para proteger las celdas. Es lo que se llama la curva de carga.
Un coche que anuncia 150 kW de carga máxima puede estar cargando a 60 kW cuando la batería llega al 70%. Por eso los fabricantes suelen indicar el tiempo de carga entre el 10% y el 80%: es el tramo donde la velocidad es real y sostenida.
Qué mirar antes de elegir cargador
Antes de salir a un viaje largo, conviene tener claros tres datos de tu coche:
La potencia máxima de carga en CC (corriente continua), que determina la velocidad máxima posible. La curva de carga, para saber en qué tramo del estado de carga tu coche carga más rápido. Y la capacidad de la batería en kWh, que junto a los dos anteriores te permite calcular cuánto tiempo necesitas realmente en cada parada.
Con esos tres datos, elegir entre un cargador de 50 kW y uno de 150 kW deja de ser una apuesta y se convierte en una decisión informada.
¿Qué pasa si el cargador tiene menos potencia que el coche?
El caso inverso también ocurre. Si tu coche acepta 150 kW pero el cargador solo entrega 50 kW, cargas a 50 kW. No hay riesgo técnico, pero sí una parada más larga de lo necesario.
En rutas largas, esto importa. Parar 20 minutos o 45 minutos en la misma estación es la diferencia entre un viaje cómodo y uno que empieza a generar ansiedad.
Comentario ElecTrips
La industria ha avanzado mucho en potencias de carga, pero la comunicación hacia el usuario sigue siendo confusa. Los fabricantes destacan el número grande —el pico máximo, alcanzado solo en condiciones ideales y durante pocos minutos— y los operadores de red hacen lo mismo con sus cargadores. El conductor queda en medio, con dos cifras que no siempre se explican bien. Conocer la potencia de carga de tu coche no es un dato técnico para entusiastas: es información básica para planificar cualquier viaje con cabeza.




