Renault ha confirmado que la batería LFP, como la que monta en el Twingo, llegará también al Renault 5 y al Renault 4. Es el camino que la marca francesa prepara para ofrecer versiones más baratas de sus dos eléctricos urbanos de mayor proyección.
Lo ha explicado Adam Wood, director general de Renault UK, en declaraciones recogidas por Auto Express. Según el medio británico, la tecnología LFP «forma parte de la hoja de ruta de producto» de la marca, con un papel concreto reservado al R4 y al R5.
De qué cambio de química hablamos
Hoy, tanto el R5 como el R4 montan baterías de química NMC (níquel-manganeso-cobalto). Es una tecnología con mejor densidad energética y mejor comportamiento en frío que la LFP (litio-ferrofosfato), pero también más cara y más exigente en materiales críticos.
La LFP, en cambio, prescinde del níquel y el cobalto, dos de los componentes que más encarecen una batería. A cambio, ofrece algo menos de autonomía por kWh y un rendimiento algo peor en climas fríos. Es la misma lógica que ya aplican Tesla o BYD en buena parte de su gama de acceso: menos coste de producción a cambio de algunas prestaciones.

Wood lo confirma: una cuestión de coste
Según recoge Auto Express, Wood ha sido claro sobre el motivo del cambio. Las ventajas de la LFP en términos de coste son evidentes, y forman parte de la estrategia de Renault para hacer la movilidad eléctrica más accesible a más compradores.
No es una sustitución total. El directivo señala que la química LFP jugará un papel específico dentro de la gama Urban Range, previsiblemente sustituyendo a la actual batería NMC de 40 kWh. Las versiones Comfort Range, con la batería mayor de 54 kWh, mantendrán por ahora la química NMC.
Esta distinción importa para entender el alcance real del anuncio. No se trata de electrificar toda la gama con LFP, sino de usarla donde el ahorro de coste tiene más sentido: las versiones de entrada, pensadas para uso urbano y trayectos cortos, donde la menor densidad energética pesa menos en el día a día.
Por qué esto importa
El R5 ya circula por las calles españolas como una de las apuestas de Renault por el eléctrico compacto y asequible, y el R4 ha seguido el mismo camino poco después. Ambos compiten en un segmento donde cada euro de precio de entrada cuenta: el de los urbanos eléctricos, donde rivales como el Citroën ë-C3 o el Dacia Spring ya juegan la misma carta del coste contenido.
Si la química LFP del Twingo confirma el salto a estos dos modelos también en el mercado español, la pregunta que de verdad importa al comprador no es la ficha técnica de la batería, sino cuánto baja el precio final una vez sumadas las ayudas del Plan Auto+ y los descuentos de la propia marca. Por ahora, esa cifra sigue sin existir. Lo que sí existe es la dirección: Renault apuesta por hacer más barato lo que ya es uno de sus eléctricos más populares.




