Volkswagen acaba de presentar en Viena el coche eléctrico más aerodinámico jamás homologado para circular por carretera. El Mission Efficiency, un concept car de dos plazas y media, ha certificado un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,158 y un consumo medio de 6,89 kWh/100 km en un viaje real de 1.278 km entre Wolfsburgo y la capital austriaca.
No es un coche que vaya a llegar a los concesionarios. Es un ejercicio de ingeniería construido sobre la plataforma MEB+ que ya usa el Volkswagen ID. Polo —el eléctrico que Volkswagen fabrica en Martorell (Barcelona)— y que sirve para mostrar hasta dónde puede estirarse la eficiencia de esa base técnica.

El truco está en el aire, no en la batería
El Mission Efficiency comparte motor y batería con el ID. Polo. Lo que lo diferencia es la carrocería: una silueta «boat-tail» de casi 4,8 metros de largo y apenas 1,39 metros de alto, con las ruedas traseras completamente cubiertas, deflectores de llanta patentados y tres aletas activas en el frontal que se cierran para dejar pasar el mínimo aire posible. Volkswagen recuerda que las llantas son responsables de entre el 25% y el 30% de la resistencia aerodinámica de un coche, de ahí el esfuerzo puesto en esa zona.
El resultado: un Cx de 0,158, mejor que el legendario XL1 de 2013 (0,189) y muy por debajo del propio ID. Polo (0,264). Los retrovisores, por cierto, siguen siendo convencionales: Volkswagen calculó que unas cámaras habrían consumido más energía de la que ahorrarían en aerodinámica.

Un consumo récord, pero con matices que conviene distinguir
Aquí es donde conviene leer la nota de prensa con lupa, porque Volkswagen presenta dos cifras distintas bajo la misma etiqueta de «récord de eficiencia». La primera, 6,48 kWh/100 km, corresponde a un «viaje ideal» en laboratorio: velocidad constante de 68 km/h, sin pendientes y con el aire acondicionado apagado. La segunda, 6,89 kWh/100 km (7,51 kWh/100 km si se cuentan las pérdidas de carga), es la que sí se logró en condiciones reales: el trayecto Wolfsburgo–Poznan–Olomouc–Viena, con tráfico mixto de autopista, carretera y ciudad, a una media de 67,7 km/h, con una única carga y llegando a Viena con 164 km de autonomía restante. Este segundo dato está verificado por el R.I.D. Rekordinstitut, el equivalente alemán al Guinness.
Pero la cifra que de verdad importa para comparar con un coche de calle es otra: el consumo WLTP homologado del propio Mission Efficiency, que Volkswagen sitúa en 8,4 kWh/100 km. Frente al ID. Polo de 99 kW —el motor que comparte con este concept—, homologado entre 13,6 y 14,9 kWh/100 km, la mejora ronda el 40%. Es una cifra menos vistosa que los «récords» del titular, pero es la única que se mide con el mismo criterio que cualquier coche en venta.
Lo que sí podría llegar a un coche real
Varias piezas del Mission Efficiency no son pura fantasía de concept car. El nuevo freno trasero electromecánico «semiseco» lo ha desarrollado Volkswagen junto a AUMOVIO, el mismo proveedor que fabrica el sistema de frenos del ID. Polo de serie. El techo solar de 370 W, que según Volkswagen puede sumar hasta 30 km de autonomía al día según la estación y la meteorología, usa una tecnología ya vista en otros fabricantes pero rara vez integrada de forma tan discreta. Y la batería de 54,9 kWh (neta) es, literalmente, la misma que monta el ID. Polo, con la capacidad máxima desbloqueada por software: Volkswagen aclara que en producción no se explota el 100% de la celda para proteger la longevidad de la batería, algo que sí se permite en un vehículo récord de uso limitado.
El coche que sí puede comprarse hoy en España es el ID. Polo, fabricado en Martorell junto al CUPRA Raval, con precios desde unos 25.700 euros y hasta 449 km de autonomía WLTP en su versión de mayor batería. El Mission Efficiency no va a salir de la fábrica, pero cada deflector de llanta y cada aleta activa que ha probado en este ejercicio es, en el fondo, una pista de por dónde puede evolucionar la eficiencia real de los eléctricos que si llegan a nuestras carreteras.





