Uber ha confirmado en su cuenta internacional de X que, junto a WeRide y AVOMO, ha obtenido el primer permiso nivel 4 nacional para vehículos autónomos de pasajeros en España. El documento no abre la puerta a llevar pasajeros de pago: autoriza el mapeo del entorno, la validación de rutas y las pruebas de preparación operativa en la Comunidad de Madrid, el paso previo obligado antes de cualquier servicio comercial.
Autonomous mobility is one step closer in Spain. 🇪🇸
— Uber (@Uber) September 10, 2026
Together with @WeRide_ai and AVOMO, we’ve received Spain’s first national permit for Level 4 autonomous passenger vehicles, allowing us to begin mapping, route validation and operational readiness testing in the region of… pic.twitter.com/VemE5mq2pU
El anuncio llega casi tres meses después de que Uber, WeRide y AVOMO presentaran en junio el proyecto de robotaxi para Madrid, su primera entrada conjunta en el mercado europeo. La idea, entonces como ahora, es que los usuarios pidan el vehículo autónomo desde la propia app de Uber, con AVOMO —filial de Moove Cars Group y ya socio de Uber en las operaciones de flota autónoma de Atlanta y Austin— encargada de la gestión diaria de los coches en España. El modelo que se baraja para el servicio, según ha trascendido, es una furgoneta eléctrica, en línea con la apuesta de WeRide por su propia plataforma de robotaxi GXR.
Qué autoriza este permiso de nivel 4 y qué no
En España, cualquier vehículo automatizado que quiera circular en pruebas por vías abiertas al tráfico debe superar antes el Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados (ES-AV) de la DGT, gestionado a través de su Oficina para la Facilitación de Pruebas de Vehículos Automatizados en Vías Públicas (OFVA). Este marco regula por fases el paso de las pruebas a la operación comercial: primero con un número reducido de coches y un operador de seguridad físicamente a bordo, después con la flota ampliada y, más adelante, con la posibilidad de supervisión remota sin conductor dentro del vehículo.
El permiso que Uber anuncia ahora encaja en esa primera fase: mapear las calles de Madrid y validar que el sistema responde bien antes de asumir cualquier riesgo con pasajeros reales. Vale la pena leer con cautela el término «histórico» que suele acompañar estos anuncios corporativos: semanas antes, la propia DGT había señalado a medios especializados que no constaba ninguna solicitud de permiso en marcha para este proyecto concreto. Si ese trámite se ha resuelto ahora, como apunta el mensaje de Uber, aún no hay confirmación pública por parte del organismo español que lo corrobore de forma independiente.
El camino hasta los robotaxis con pasajeros en Madrid
La Comunidad de Madrid prevé que el piloto arranque con pasajeros reales antes de que termine 2026, con una flota inicial de entre 50 y 100 vehículos y, en su primera etapa, un supervisor humano dentro de cada coche. Superar las pruebas del ES-AV es solo una parte del camino: quedan por resolver cuestiones como la responsabilidad en caso de accidente, el seguro aplicable o la gestión de las sanciones cuando no hay nadie al volante controlando directamente el vehículo.
El contraste con lo ocurrido hace un año ayuda a entender por qué este permiso importa: en julio de 2025, el Ayuntamiento de Madrid y la propia DGT reprendieron a Tesla por probar su sistema de conducción autónoma en las calles de la capital sin la autorización correspondiente. Uber, WeRide y AVOMO optan por el camino inverso, pidiendo permiso antes de encender el sistema en tráfico real.
Para quien ya se mueve en eléctrico por Madrid, lo relevante no es tanto la fecha de llegada del robotaxi como el hecho de que la capital se está convirtiendo en el banco de pruebas regulatorio de la conducción autónoma en España. Las normas que se escriban ahora, a partir de los datos que recojan estos coches, es lo que determinará cuándo —y en qué condiciones— la movilidad eléctrica compartida sin conductor deja de ser un piloto y empieza a ser una opción real de transporte.





