La plataforma RGEV Medium 2.0 de Renault llevará un prolongador de autonomía. El CEO François Provost lo anunció en la junta de accionistas de abril de 2026 con una fecha concreta: en menos de dos años.
El range extender no es una apuesta nueva del sector, pero sí es la primera vez que Renault la confirma con plataforma definida y horizonte temporal. La mecánica es conocida: un pequeño motor de combustión que genera electricidad cuando la batería se agota, sin mover directamente las ruedas. El coche sigue siendo eléctrico en la experiencia de conducción. La diferencia es que dejas de mirar el porcentaje de batería.
Para quién es esto, exactamente
Provost fue claro en su diagnóstico: hay dos frenos reales para la compra de un eléctrico. El precio y la ansiedad por la autonomía en trayectos largos. El primero lo trabajan con cada nueva generación de plataforma. El segundo lo resuelven, según él, con el range extender.
El propio CEO reconoció que la mayoría de los clientes que compren este sistema no lo usarán más de una o dos veces al año. Pero esos momentos —una boda en Huelva, o un puente en el norte— son exactamente los que frenan la decisión de compra. No porque el eléctrico no sea suficiente para el 95% del uso real, sino porque ese 5% pesa demasiado en la cabeza.
Qué plataforma y cuándo
El sistema se integrará en la plataforma RGEV Medium 2.0, destinada a los futuros eléctricos del segmento C de Renault —el segmento de la Mégane, de los familiares compactos, de los coches que más presencia tienen en las carreteras españolas. No se ha confirmado en qué modelo debutará ni precio. El plazo declarado: menos de dos años desde la junta, lo que sitúa el lanzamiento en el entorno de 2027-2028.
Provost apuntó que, combinado con el avance de la electrificación, este sistema podría ser el empujón definitivo para que el 70% de los compradores de coches familiares se pasen al eléctrico o al range extender después de 2030. Una vez que conduces en modo eléctrico y te convences de que nunca te vas a quedar tirado, el paso definitivo al BEV puro es solo cuestión de tiempo.
Para el conductor español que todavía duda —o para el que convive con una pareja que todavía duda—, esto es exactamente la red de seguridad que faltaba.




