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El Tajo se convierte en una gigabatería de 210 GWh: así funciona el mayor almacén de energía renovable de España

La hidroeléctrica de Valdecañas ya bombea agua entre los dos mayores embalses de Europa para guardar sol y viento cuando sobran, y devolverlos al sistema cuando hacen falta. El resultado: 355 MW nuevos y capacidad para alimentar 60.000 hogares durante un año entero.

Una batería que no necesita litio

El principio es simple, pero la escala no. Cuando en España hay demasiada energía solar o eólica y nadie la consume, ese excedente se usa para bombear agua cuesta arriba, desde el embalse de Torrejón hasta Valdecañas. Cuando la demanda sube por la tarde y los paneles ya no producen, el agua cae y genera electricidad. Es exactamente lo que hace una batería, pero con millones de litros de agua como elemento de almacenamiento.

Lo que distingue esta actuación es que se ha hecho sin obra civil nueva. Iberdrola ha renovado los equipos electromecánicos existentes y ha aprovechado las líneas de transporte ya instaladas. A eso se suma una batería hibridada de 15 MW y 7,5 MWh integrada en la propia central, que añade flexibilidad al sistema para responder a cambios de demanda en cuestión de segundos.

Qué supone para la red eléctrica española

El sistema Torrejón–Valdecañas se integra en una cadena de embalses que recorre el Tajo desde Cáceres hasta Portugal: Gabriel y Galán, Guijo de Granadilla, Valdeobispo, Azután, Torrejón, Alcántara y Cedillo forman juntos un sistema coordinado de más de 2.000 MW hidráulicos de Iberdrola en Extremadura.

Con la puesta en marcha de esta mejora, el almacenamiento total del sistema Tajo crece en 210 GWh. Para hacerse una idea: eso equivale a más de cuatro millones de baterías de coche eléctrico cargadas de golpe, o a dos semanas completas de consumo eléctrico de toda Extremadura.

La capacidad de bombeo también tiene otro efecto: coordinar las avenidas del río para reducir el riesgo de inundaciones y crear reservas hídricas para todo el año, algo que en el contexto de sequías recurrentes en la península no es un detalle menor.

El problema que nadie resuelve solo con paneles y molinos

Iberdrola apunta a algo que conviene entender bien: el almacenamiento energético no puede crecer de forma indefinida con sólo voluntad técnica. Las centrales de bombeo necesitan concesiones hidráulicas de larga duración y mecanismos estables de ingresos. Sin esas condiciones regulatorias, la inversión no se justifica aunque la tecnología esté disponible.

España tiene cada vez más energía renovable. El problema es que el sol y el viento no preguntan cuándo se necesita la electricidad. Sin almacenamiento, los excedentes se pierden o hay que reducir la generación renovable artificialmente. Con instalaciones como Valdecañas, esa energía que antes se desperdiciaba a mediodía puede aparecer en la factura a las ocho de la tarde, cuando más se necesita.

Para el conductor eléctrico, esto importa de forma directa: la estabilidad del suministro y el precio de la electricidad en los momentos de mayor demanda dependen, en buena medida, de que existan suficientes sistemas de almacenamiento como este. Cada gigavatio-hora almacenado en el Tajo es un argumento más para cargar el coche sin mirar el reloj.

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