Uno de los debates menos visibles del vehículo eléctrico tiene que ver con lo que hay dentro del motor. Los motores de imán permanente —los más extendidos en coches eléctricos— utilizan imanes de neodimio y disprosio, dos tierras raras cuya extracción concentra problemas medioambientales y geopolíticos conocidos. Renault acaba de presentar una respuesta técnica concreta a ese problema.
Su motor EESM de tercera generación sustituye esos imanes permanentes por electroimanes, eliminando así la dependencia de minerales críticos. Alcanza una eficiencia del 93% en autopista, genera un 25% más de potencia que la generación anterior y se integra en un sistema de electrónica de potencia 7 en 1 basado en arquitectura de 800V. Tanto el motor como la electrónica se desarrollan y fabrican internamente.
Por qué importa fabricarlo en casa
La decisión de producir este motor de forma interna no es solo industrial, es estratégica. Europa lleva años intentando reducir su dependencia de componentes críticos fabricados en Asia, especialmente en el sector del vehículo eléctrico. Que Renault diseñe y produzca su propio motor de alta eficiencia sin minerales críticos es exactamente el tipo de movimiento que la industria europea necesita hacer más a menudo.
Para el comprador, el beneficio es más indirecto pero real: menor exposición a disrupciones en la cadena de suministro significa, en teoría, mayor estabilidad de precios y disponibilidad.
El 93% en autopista no es un dato menor
La eficiencia de un motor eléctrico mide cuánta energía de la batería se convierte realmente en movimiento. Un 93% en autopista —la condición más exigente para la eficiencia energética— es una cifra muy competitiva. Significa menos consumo a velocidades sostenidas y, por tanto, más autonomía real en los trayectos donde más se nota.
Comentario ElecTrips
Un motor sin tierras raras, fabricado en Europa, con mejor eficiencia y más potencia. Si Renault cumple con lo que promete, este EESM de tercera generación puede convertirse en uno de los argumentos más sólidos de la marca para los próximos años. No el más visible —los compradores rara vez preguntan por el tipo de motor— pero sí uno de los más relevantes para la sostenibilidad real del eléctrico, más allá de los folletos.




