La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano ya tiene su propia flota eléctrica de FIAT: 30 microvehículos, entre Topolino y TRIS, que sus empleados usarán para los desplazamientos internos dentro de los muros vaticanos.
Los primeros 20 coches se entregaron esta semana en la sede de la Gobernación, en un acto con el arzobispo Emilio Nappa, el secretario general Giuseppe Puglisi-Alibrandi y Olivier François, consejero delegado de FIAT y director de Marketing de Stellantis. El resto de la flota se completará próximamente.
El Topolino y el TRIS son cuadriciclos ligeros eléctricos —categoría L6e— pensados para trayectos cortos y de baja velocidad, el tipo de movilidad que necesita cualquier institución con un recinto acotado y tráfico interno constante. En España, el Topolino ya está a la venta y se conduce con el carné B o incluso el AM, sin necesidad de matrícula de coche convencional. El TRIS es su variante orientada al transporte de carga y mercancía ligera.
La flota se enmarca en «Conversión Ecológica 2030», el plan de la Gobernación vaticana para reducir la huella de CO₂ de su parque móvil con el objetivo de llegar a cero emisiones antes de que acabe la década. FIAT enmarca la colaboración en su propia estrategia de micromovilidad, con la que quiere ganar peso tanto en el transporte de personas como de mercancías en entornos urbanos.
La entrega en el Vaticano fue el preludio de un acto más amplio celebrado en Roma, donde FIAT presentó el conjunto de su unidad de micromovilidad y su apuesta por este segmento, cada vez más presente en las ciudades europeas.
Que una institución como la Gobernación vaticana decida electrificar su flota de servicio con microvehículos, y no con coches convencionales, dice algo sobre hacia dónde va la movilidad urbana: para trayectos cortos y repetitivos, ya no hace falta un coche grande ni caro. En España, donde los cuadriciclos ligeros eléctricos crecen como alternativa a la moto y al coche para ciudad, este tipo de acuerdos institucionales terminan normalizando un segmento que todavía genera dudas entre quien no lo ha probado.




