El parque de turismos españoles nunca había sido tan viejo. Según el Informe Anual 2025 de ANFAC, la edad media de los coches que circulan por España sube hasta los 14,6 años, mientras el número de vehículos electrificados —híbridos enchufables y eléctricos puros— crece un 51% y ya supera los 746.000. Según los datos recogidos por el Observatorio ElecTrips, más de 303.000 vehículos 100% eléctricos ya circulan por las calles y carreteras de España. Dos datos que, leídos juntos, cuentan la misma historia: España renueva su parque más despacio de lo que necesita, y el eléctrico avanza, pero desde una base todavía pequeña.
Casi la mitad de los coches en España supera los 15 años
De los 26,7 millones de turismos que circulan en España, 12,9 millones —prácticamente la mitad— tienen más de 15 años de antigüedad. Dicho de otro modo: dos de cada tres coches españoles superan ya la década de vida. Es un parque que envejece año tras año y que arrastra consigo peores cifras de seguridad vial, mayor consumo y más emisiones que un vehículo moderno, sea o no eléctrico.
Las diferencias territoriales son notables. Madrid tiene el parque más joven del país, con una edad media de 11,3 años, muy por debajo de la media nacional. Le siguen Comunidad Valenciana (14,1 años), Cataluña (14,2) y Baleares (14,3), las únicas regiones que bajan de la media española. En el otro extremo, Ceuta y Melilla acumulan una edad media de 17,9 años, seguidas de Castilla y León (16,9), Galicia (16,7) y Extremadura (16,6).

Esa brecha no es solo estadística. En ocho comunidades autónomas —Ceuta y Melilla, Castilla y León, Extremadura, Galicia, Asturias, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra— al menos el 70% de los turismos supera ya los diez años. Madrid, en cambio, es la única región donde menos de la mitad del parque llega a esa edad, un contraste que confirma lo que ya se veía en la penetración del eléctrico: la capital tira del carro de la renovación, y buena parte del país se queda atrás.
El coche electrificado crece un 51%, pero sigue siendo minoría
En 2025 circulaban por España 31.708.927 vehículos de todo tipo —turismos, comerciales, industriales y autobuses—. De ellos, 746.367 eran electrificados: híbridos enchufables o eléctricos puros. Es un salto del 51% respecto al año anterior, una cifra que a primera vista suena espectacular.
Conviene matizarla. Ese crecimiento del 51% se apoya en una base todavía pequeña: los vehículos electrificados representan solo el 2,4% del parque total, apenas ocho décimas más que en 2024. Crecer un 51% sobre una cuota tan baja es, en la práctica, mucho más fácil que sostener ese ritmo cuando la base sea mayor. Es el mismo patrón que se repite en cualquier tecnología emergente: los porcentajes de crecimiento impresionan antes de que el mercado alcance cierto volumen, y luego se moderan.
Madrid vuelve a liderar también aquí. Concentra 4 de cada 10 vehículos electrificados de toda España y un 5,7% de su parque circulante ya es híbrido enchufable o eléctrico puro, muy por encima de la media nacional. Cataluña (2,5%) y Baleares (2,3%) completan el podio. En el lado opuesto, Ceuta y Melilla (0,6%) y Extremadura (0,8%) apenas han empezado esa transición.
El patrón es consistente: las mismas comunidades con el parque más joven —Madrid, Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana— son las que más electrifican. Y las que arrastran los coches más viejos —Castilla y León, Extremadura, Galicia, Ceuta y Melilla— son también las que menos eléctricos matriculan. La renovación del parque y la electrificación no son dos fenómenos paralelos: son la misma carrera, y algunas comunidades corren con ventaja de salida.
Lo que dice ANFAC (y lo que no dice del todo)
José López-Tafall, director general de ANFAC, ha señalado que el impulso del Plan Auto+ representa una oportunidad para acelerar la renovación del parque, aunque advierte de que hará falta mantener políticas estables para reducir las diferencias territoriales. Según ANFAC, cada coche nuevo que sustituye a otro de más de diez o quince años supone un avance para el medio ambiente y la seguridad vial, aunque no sea un eléctrico puro.
Es una afirmación razonable, pero también interesada: ANFAC representa a los fabricantes, y cualquier venta —eléctrica o no— es una venta. La lectura para el conductor eléctrico es distinta: sustituir un diésel de 15 años por un híbrido no puro es mejor que nada, pero no resuelve el problema de fondo. Si el 97,6% del parque sigue sin electrificar, la meta no puede ser solo «coches más nuevos», sino coches más nuevos que además sean eléctricos.
Para quien ya conduce un eléctrico en España, estos datos confirman algo que se nota en el día a día: la red de compañeros de carril sigue siendo pequeña, y muy concentrada en Madrid, Cataluña y Baleares. Fuera de esas zonas, encontrarse con otro eléctrico en la carretera —o presión suficiente para que se instalen más puntos de carga— sigue siendo la excepción, no la norma. El Plan Auto+ puede acelerar el cambio, pero el informe de ANFAC deja claro que la brecha territorial, más que la falta de incentivos puntuales, es el verdadero freno de la transición.




