Zunder ha empezado a instalar baños propios en sus estaciones de carga, accesibles directamente desde la app y sin necesidad de llaves ni de pedir permiso en ningún establecimiento cercano. De momento solo hay una estación operativa con esta función: Montesalgueiro, en la provincia de A Coruña, junto a la A6. (La imagen de la noticia es una recreación por inteligencia artificial).
Es un detalle pequeño sobre el papel, pero toca un punto de fricción real de los viajes largos en eléctrico: encontrar un baño decente durante la parada de carga, sin depender de la gasolinera o el bar de turno.
Cómo funciona y cuánto cuesta
El acceso se gestiona desde la propia app de Zunder. Si tienes una carga activa en ese momento, entrar al baño es gratis: se abre desde la pantalla de carga o con el botón específico de baños que aparece en el mapa, usando el móvil como llave. Zunder también permite abrir la puerta acercando la tarjeta eZCard/RFID o una tarjeta bancaria al TPV instalado junto al baño.
La gratuidad no se limita al rato exacto de carga: se extiende hasta 5 minutos después de que esta termine, siempre que se use el mismo método con el que se inició. Fuera de esa ventana, o si no estás cargando en absoluto, el uso cuesta 1€, cobrado también a través de la app.
Es un modelo sencillo: premia a quien está usando el punto de carga y cobra una cantidad simbólica a quien solo pasa a usar el baño sin consumir el servicio principal de la estación.
Por ahora Zunder no ha confirmado un calendario de expansión a otras estaciones de su red, así que Montesalgueiro funciona como piloto para ver cómo responde el usuario a esta función antes de extenderla.
Para quien recorre la A6 en eléctrico, tener un baño limpio y accesible sin salir de la propia estación de carga es justo el tipo de mejora que no sale en las fichas técnicas pero que se nota en cada parada real. La comodidad del punto de carga —baños, sombra, algo donde sentarse mientras se completa la sesión— empieza a pesar tanto como los kW de potencia a la hora de elegir dónde parar, y es un terreno en el que todavía queda mucho por construir en la red española.




