El Cybercab, el robotaxi de Tesla sin volante ni pedales, ha dejado de ser un piloto cerrado: desde ahora cualquier usuario puede pedir un viaje en Austin (Texas). La compañía asegura haber superado el millón de millas en operación totalmente autónoma antes de dar este paso, aunque la cifra procede únicamente de la propia Tesla y no hay verificación independiente disponible.
El vehículo, presentado por el equipo de ingeniería liderado por Elon Musk junto a los responsables de software, diseño y manufactura del proyecto, funciona con un sistema de precios dinámico que la marca no ha concretado en cifras. Tampoco ha detallado el tamaño actual de la flota que opera en la ciudad.
Solo cámaras, sin lidar: la apuesta que divide al sector
El argumento central de Tesla es que su sistema de conducción autónoma se basa exclusivamente en cámaras, sin lidar ni radar, apoyándose en un modelo de IA que procesa imágenes en tiempo real para tomar decisiones. Según la marca, esta arquitectura imita cómo conduce un humano y evita la dependencia de sensores adicionales que otros fabricantes consideran imprescindibles para garantizar la seguridad.
Es una afirmación de Tesla, no un hecho contrastado por terceros. Otros actores del sector del vehículo autónomo, como Waymo, mantienen el enfoque contrario y combinan cámaras con lidar y radar. En el propio evento de presentación reconocen que «todo experto en el campo» les había advertido de que un sistema solo con cámaras no bastaría, sin que Tesla ofrezca datos de seguridad auditados externamente que zanjen el debate.
Qué implica para Europa y España
En la Unión Europea, y por tanto en España, la conducción totalmente autónoma sin supervisión en vías abiertas al tráfico no está autorizada bajo la normativa vigente. Tesla no ha mencionado en la presentación ninguna fecha ni plan de expansión del Cybercab fuera de Estados Unidos, así que cualquier lectura de «cuándo llegará a España» es, por ahora, prematura.
Lo que sí resulta relevante para el conductor eléctrico español es el rumbo que marca este lanzamiento: un fabricante que apuesta por la autonomía total como producto comercial, no como demostración tecnológica, y que presiona a toda la industria a acelerar sus propios desarrollos. El debate regulatorio sobre cuándo y cómo permitir estos sistemas en Europa seguirá alimentándose de casos como este, aunque el Cybercab en sí siga siendo, de momento, una historia exclusivamente americana.






