Cargar fuera de casa en España sigue siendo un ejercicio de adivinación: precios que cambian de un operador a otro, formas de pago dispares y casi ninguna manera de comparar antes de enchufar. La CNMC lo pone negro sobre blanco y reclama transparencia real en el precio de la recarga del coche eléctrico.
El diagnóstico está en el estudio que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia publicó el 9 de junio de 2026 sobre la infraestructura de recarga de acceso público. Más allá del lenguaje regulatorio, el mensaje es uno que cualquier conductor eléctrico reconoce a la primera.
El problema: no sabes lo que vas a pagar hasta que pagas
El regulador identifica un conjunto de fricciones que golpean directamente la experiencia del usuario. Habla de la falta de transparencia en precios y condiciones, la heterogeneidad de los sistemas de pago y las limitaciones en la interoperabilidad. ¿La consecuencia? Todo ello incrementa los costes de búsqueda y reduce la capacidad de comparación y elección, lo que debilita la presión competitiva.
Dicho en plata: si no puedes comparar precios con facilidad, los operadores no compiten tanto por ofrecerte la tarifa más barata. Y el que paga la diferencia eres tú.
Qué propone la CNMC
La recomendación central es reforzar la transparencia y la comparabilidad de las tarifas para promover decisiones informadas y eficientes por parte de los consumidores. El regulador incluso sugiere elaborar herramientas que faciliten la comparación entre ofertas.
No es la única medida. La CNMC también plantea desarrollar las disposiciones sobre el suministro de información por parte de los EMSP, de forma que los consumidores conozcan las distintas ofertas disponibles en cada punto de recarga antes de contratar el servicio.
El EMSP es el proveedor que gestiona la relación comercial contigo: la aplicación, el pago, el plan de suscripción. Que esté obligado a enseñarte el precio antes de cargar es justo lo que hoy falta tantas veces.
A esto se suma una recomendación que parece menor pero no lo es: seguir mejorando la señalización física de las estaciones de recarga, incluyendo información sobre la potencia de los puntos. Saber a cuántos kW vas a cargar antes de parar es información básica que muchas veces no aparece.
El precio en €/kWh ya es obligatorio, pero solo a partir de cierta potencia
Aquí conviene un apunte que el propio estudio recoge. La normativa europea ya obliga a expresar el precio por energía suministrada, pero con un umbral. El Reglamento AFIR establece que en los puntos de recarga con potencias superiores a 50 kW los precios deben expresarse en términos de la energía suministrada, es decir, en euros por kilovatio hora.
Es un avance, porque el €/kWh es la única unidad que te permite comparar de verdad lo que cuesta cargar. Pero deja fuera buena parte de la recarga urbana de menor potencia, donde el galimatías de tarifas por minuto o por sesión sigue vivo.
Interoperabilidad: cargar en cualquier red sin diez aplicaciones
El otro frente es la interoperabilidad. La CNMC recomienda promover la interoperabilidad de la infraestructura y el uso de estándares de comunicación abiertos, para facilitar el cambio de proveedor y minimizar el riesgo de ecosistemas cerrados que dificulten la competencia.
Es el problema de las carpetas llenas de aplicaciones de recarga. Cuando cada red te obliga a registrarte en su sistema, cambiar de operador cuesta, y esa fricción es precisamente lo que protege a los grandes y dificulta la competencia.
El estudio recuerda que esta no es una pelea solo española. La autoridad francesa ya recomendó la estandarización de la facturación en euros por kilovatio hora, y la austríaca propuso exigir transparencia de precios y establecer obligaciones de tarificación estandarizada con precios por kWh. Europa rema en la misma dirección.
Para el conductor eléctrico en España, este informe es munición. La transparencia en el precio no es un capricho regulatorio: es la condición para que cargar en la calle deje de ser una lotería y empiece a parecerse a repostar, donde ves el precio en el surtidor antes de echar gasolina. Mientras eso no llegue del todo, el consejo sigue siendo el de siempre: revisa la tarifa en la app antes de enchufar, porque el mismo punto puede costarte muy distinto según con quién cargues.




