Pagar la autopista según los kilómetros que recorras y lo que contamine tu coche. Es la propuesta que ha planteado Salvador Alemany, presidente de Saba Infraestructuras y expresidente de Acesa y Abertis, en el ciclo «Converses del degà» del Col·legi d’Economistes de Cataluña. Si algún día se aplicara, sería el primer sistema español de pago por autopista que premia explícitamente conducir sin emisiones.
Alemany parte de un diagnóstico incómodo: la supresión progresiva de peajes desde 2018 fue, según él, «una decisión política fácil de entender» en un contexto de protestas territoriales, pero se hizo sin sustituirla por un modelo alternativo. El resultado, siete años después, es una red sin un sistema homogéneo de financiación, con problemas de mantenimiento y seguridad en varios tramos.
Cómo funcionaría el pago por uso
La propuesta se llama Sistema Tarifario Unificado (STU): una tarifa común aplicable a las vías de alta capacidad de un mismo territorio, calculada en función de los kilómetros recorridos, del tipo de vía (túneles, autopistas, autovías) y de la tipología del vehículo. Progresivamente, según Alemany, también se podrían incorporar criterios de emisiones contaminantes.
Un matiz importante: el usuario no pagaría el coste de las vías ya construidas y amortizadas, ni las grandes inversiones nuevas, que seguirían saliendo de presupuestos públicos y fondos europeos. Las tarifas resultantes, afirma, serían «sensiblemente inferiores» a las de los antiguos peajes, y el cobro se haría mediante lectura de matrícula e identificación digital, sin barreras físicas ni paradas. Alemany plantea además crear o reactivar una Agencia Pública de Movilidad, con participación del Estado y las comunidades autónomas, para gestionar esos fondos.
Un precedente que ya existe, pero para camiones
La idea de tarificar por emisiones no es una ocurrencia aislada: la Unión Europea ya lo aplica a los vehículos pesados a través de la Directiva Euroviñeta, que permite descuentos de hasta el 75% en los peajes para camiones de cero emisiones, un beneficio que Bruselas acaba de prorrogar hasta 2031. Trasladar ese principio de «quien contamina paga» a los turismos, como sugiere Alemany, sería un paso nuevo en España, y de momento no pasa de ser una idea sin calendario ni cuantías concretas.
Tampoco es la primera vez que España coquetea con el pago por uso: en 2021 se filtró un plan de Transportes para una viñeta anual de unos 80 euros, que nunca llegó a aprobarse. Alemany, de hecho, cuestiona directamente esa fórmula: una tarifa plana por periodo de tiempo no es, dice, un verdadero sistema de pago por uso, porque no depende de cuánto conduces. Mientras tanto, el Ministerio ha subido los peajes existentes hasta un 4,68% para 2026, aunque dos tramos —la AP-68 y la circunvalación de Alicante en la AP-7— pasarán a ser gratuitos, previsiblemente, este mismo año.
Que un sistema de este tipo salga adelante en España exigiría una ley con amplio consenso, algo que Alemany reconoce abiertamente. No hay fecha, ni cifra, ni compromiso del Gobierno: es la propuesta de un directivo del sector, no una hoja de ruta oficial. Pero si algún día se traduce en normativa, sería la primera vez que un coche eléctrico paga menos por circular por autopista simplemente por no emitir, sumando un incentivo de uso a los que ya existen a la compra con el Plan Auto+. Vale la pena seguirle la pista.





