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Cargar en casa ahorra dinero, cargar en rápidos públicos puede costar más que el gasoil

El informe anual de referencia mundial sobre el vehículo eléctrico acaba de publicar un dato que todo comprador debería tener en cuenta antes de firmar: si cargas exclusivamente en puntos públicos de carga rápida, el eléctrico te puede salir más caro que un coche de gasolina.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar el Global EV Outlook 2026, y su capítulo dedicado a la infraestructura de carga contiene un diagnóstico que va más allá del optimismo habitual. El mensaje es claro y útil: la ventaja económica del eléctrico depende, casi por encima de todo, de dónde cargas.

La tarifa pública puede comerte el ahorro

La electricidad en puntos de carga lenta pública puede costar hasta un 150% más que la tarifa residencial, y la carga rápida pública puede llegar al 240% sobre el precio doméstico. El resultado, según la AIE, es directo: quien cargue exclusivamente en puntos rápidos públicos puede tener costes de operación superiores a los de un coche de gasolina equivalente.

El contexto actual agrava el escenario. Con los últimos datos de precios de combustible de abril de 2026 y asumiendo carga doméstica, la AIE estima que el ahorro de operar un eléctrico frente a uno de gasolina ha aumentado entre un 20% y un 45% en la mayoría de los países. Es decir: la ventaja existe, pero solo si tienes acceso a carga en casa o en el trabajo.

Las encuestas reflejan que los propietarios de eléctricos cargan en privado —en casa o en el trabajo— casi el 75% de las veces, y en puntos rápidos públicos solo el 10%. Eso es lo que mantiene el ahorro real.

La red crece, pero con desequilibrios

A nivel global, en 2025 se añadieron 1,8 millones de puntos de carga públicos, con China acaparando el 65% del crecimiento. En China, los cargadores rápidos y ultrarrápidos crecieron un 40%, pasando de 1,5 a 2,2 millones de unidades en un solo año.

En el otro extremo, Estados Unidos creció un 20% en instalaciones en 2025, con los puntos rápidos y ultrarrápidos rozando los 70.000 —un 30% más que en 2024— y los lentos superando los 160.000. Un mercado con el 10% del parque eléctrico global y apenas el 3% de los puntos públicos.

La tecnología avanza hacia los 10 minutos de carga

La parte más llamativa del informe no es la infraestructura, sino la velocidad. Los primeros modelos de 1.000 voltios salieron al mercado en 2025, y los anuncios de tiempos de carga inferiores a 10 minutos se han prolongado hasta 2026. El problema es que los vehículos capaces de usar cargadores por encima de 250 kW representan menos del 5% del parque actual. La tecnología corre más que el parque rodante.

A largo plazo, las tecnologías como la carga inteligente —que desplaza la demanda para evitar picos— o el V2G, que permite al coche devolver energía a la red, ofrecen flexibilidad adicional tanto al conductor como al sistema eléctrico.

Lo que esto significa en España

El dato de la AIE sobre carga rápida y costes no es teórico: es una descripción exacta de lo que vive hoy cualquier conductor eléctrico en España que no tenga garaje o punto de carga en destino. La transición no se sostiene solo con coches mejores. Sin acceso a carga doméstica asequible o sin una red pública con precios razonables, el ahorro prometido se queda en promesa.

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